La Firma del Tratado de Paz y Amistad: Un Nuevo Amanecer para la Masonería Paraguaya
El Valle de Fernando de la Mora fue testigo de un evento trascendental en la historia de la masonería paraguaya: la firma del Tratado de Paz y Amistad entre la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República del Paraguay del R.∙.E.∙.A.∙.A.∙. y la Gran Logia Simbólica de Rito de York en Paraguay. Este acto, celebrado en el Solar del Ilustre y Poderoso Hermano Santiago Cuevas Cañizá, representa un hito sin precedentes, marcando la primera vez que dos Grandes Logias en el mismo territorio establecen una alianza formal basada en el respeto mutuo y el reconocimiento de la soberanía de cada una.
Más allá de un simple documento protocolario, este tratado simboliza un puente de unión, un lazo fraterno que conecta dos tradiciones masónicas distintas, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito de York, en aras de una masonería más inclusiva, fortalecida y unida en el Oriente del Paraguay. La firma de este pacto no implica una uniformidad ritual impuesta, sino un reconocimiento de la diversidad como un elemento enriquecedor. Se promueven las visitas interlogias, la colaboración en obras filantrópicas y el diálogo continuo, fortaleciendo así el panorama masónico nacional.
El evento contó con la presencia de los Grandes Maestros Alejandro Laconich Quintana, de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República del Paraguay del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y Cirilo Benítez, de la Gran Logia Simbólica de Rito de York en Paraguay, quienes, con solemnidad y firmeza, rubricaron el acuerdo ante una asamblea de hermanos representantes de ambas obediencias. Su acción no solo refleja un compromiso con los principios masónicos fundamentales, sino también un profundo respeto por los ideales y principios de cada Rito.
Este paso histórico trasciende las formalidades administrativas y se erige como una declaración de madurez institucional. Demuestra que la masonería paraguaya, en lugar de sucumbir a la fragmentación por diferencias egocéntricas, ha elegido la unidad como una herramienta esencial para perpetuar sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad. En un mundo marcado por divisiones ideológicas, este tratado se alza como un faro de esperanza, probando que el reconocimiento mutuo no debilita, sino que amplifica la luz masónica en la lucha contra el fanatismo, la ignorancia, la ambición desmedida y la intolerancia.
El mensaje transmitido por los Grandes Maestros a los Hermanos destaca la viabilidad de la masonería unida, enfatizando que la alianza entre el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y el Rito de York no es una concesión, sino una afirmación de que la Regularidad Iniciática, tan invocada, debe estar al servicio de la fraternidad, no para limitarla. Se subraya que la verdadera legitimidad masónica emana del corazón del hermano, no únicamente del sello de una Gran Logia. La Tradición Inquebrantable que une a los masones no se mide en exclusivismos, sino en la capacidad de extender la mano al otro sin renunciar a la propia identidad.
En esencia, la firma de este tratado es un recordatorio de que es posible honrar las raíces rituales propias y, al mismo tiempo, construir puentes de unión. La masonería no prospera en la rigidez, sino en la adaptabilidad fraternal. La regularidad debe ser un escudo que protege la fraternidad, no una espada represiva que la divide. El Tratado de Paz y Amistad entre la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la República del Paraguay del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y la Gran Logia Simbólica de Rito de York en Paraguay, representa un paso audaz hacia un futuro masónico más brillante, donde la unidad, el respeto y la colaboración sean los pilares fundamentales.
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