Acuerdo de cooperación entre Paraguay y Estado Unidos genera tensiones diplomáticas con Brasil
El acuerdo de cooperación en materia de defensa firmado entre Paraguay y Estados Unidos ha generado tensiones diplomáticas con Brasil, evidenciando divergencias en la visión estratégica de la región. El acuerdo, firmado por el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano y el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, permite la presencia temporal de personal civil y militar estadounidense en territorio paraguayo para actividades de entrenamiento, ejercicios y asistencia humanitaria. Sin embargo, la falta de comunicación previa a Brasil y la percepción de una creciente influencia estadounidense en la región han suscitado descontento en Itamaraty, la cancillería brasileña.
Las fuentes diplomáticas brasileñas señalan dos puntos principales de fricción. En primer lugar, la ausencia de notificación anticipada sobre la firma del acuerdo es vista como una falta de cortesía diplomática y una omisión de consulta en un tema sensible para la seguridad regional. En segundo lugar, la continua presencia estadounidense en la región genera preocupación en Brasil, que lo considera un intento de patrullar fronteras e inmiscuirse en asuntos internos, particularmente en lo que respecta a la lucha contra el crimen organizado (Primer Comando da Capital PCC y Comando Vermelho CV). Además, existe la suspicacia de que esta presencia militar podría representar un bloqueo a los intereses chinos en la región.
Desde Paraguay, se defiende el acuerdo como un «acto soberano» y se minimizan las posibles molestias de Brasil. No obstante, la administración de Lula da Silva sospecha que la iniciativa responde a una estrategia de la administración Trump para extender su influencia en la región y ejercer presión en la lucha contra el crimen organizado. Esta sospecha se agudiza en un contexto de creciente tensión con Venezuela, lo que podría desencadenar un desequilibrio y, en consecuencia, un reacomodo en la dinámica geopolítica de Sudamérica.
Si bien no ha habido pronunciamientos oficiales por parte de Brasil, las tensiones subyacentes son palpables. El acuerdo Paraguay-Estados Unidos se suma a una serie de factores que complican las relaciones bilaterales y ponen de manifiesto las diferencias en la visión estratégica de ambos países respecto a la seguridad regional, la influencia de potencias externas y la gestión de la criminalidad transnacional. Este incidente subraya la necesidad de un diálogo más profundo y transparente entre los países de la región para evitar malentendidos y construir una agenda de seguridad compartida que respete la soberanía de cada nación y contribuya a la estabilidad regional.
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