Más de 200 industrias brasileñas ya operan en el país
El perfil de las empresas instaladas demuestra que Paraguay no atrae únicamente industrias de baja complejidad productiva.
Lo que comenzó como un flujo gradual de inversiones se ha transformado en un fenómeno de relocalización industrial de gran magnitud. Paraguay se ha consolidado como uno de los principales destinos de las empresas brasileñas que buscan reducir costos y mejorar su competitividad. Actualmente, más de 200 compañías de origen brasileño operan en el país, según datos del Ministerio de Industria y Comercio.
Esta dinámica está redefiniendo parte del mapa manufacturero del Mercosur y posicionando a Paraguay como una plataforma productiva estratégica para la industria brasileña.
El principal impulsor de este crecimiento es la Ley de Maquila. Este régimen ofrece condiciones tributarias altamente competitivas, con un impuesto único del 1% sobre el valor agregado nacional o sobre el valor de la factura de exportación, además de la exoneración de aranceles para la importación de materias primas, insumos y maquinarias destinadas a la producción.
El imán de la competitividad
Para muchas empresas de estados como São Paulo, Paraná o Río Grande do Sul, instalar parte de su producción en Paraguay responde a una decisión estratégica orientada a mejorar la rentabilidad y la competitividad.
Energía a precios competitivos: Paraguay aprovecha su disponibilidad de energía hidroeléctrica para ofrecer tarifas industriales inferiores a las de varios países de la región.
Flexibilidad laboral: una fuerza laboral joven, con capacidad de adaptación y un marco normativo considerado más ágil por los inversores.
Logística integrada: la cercanía geográfica facilita la integración de las cadenas productivas, permitiendo que componentes fabricados en Paraguay sean incorporados rápidamente a procesos industriales en Brasil.
«En São Paulo, la presión tributaria y los costos de la energía eléctrica nos estaban afectando seriamente. Estábamos perdiendo competitividad frente a los productos asiáticos», explicó a O Globo Ricardo Fontana, director de operaciones de MetalSûd, una empresa de autopartes que trasladó el 60% de su producción a las afueras de Ciudad del Este.
«Instalarnos en Paraguay bajo el régimen de maquila nos permitió recuperar competitividad. Pagamos un tributo único del 1% y contamos con una tarifa eléctrica industrial predecible. Esto nos permitió reinvertir en tecnología y mantener precios competitivos para nuestros clientes en Brasil», agregó Felicia Carrara en declaraciones a BBC Brasil.
De autopartes a textiles
El perfil de las empresas instaladas demuestra que Paraguay no atrae únicamente industrias de baja complejidad productiva. Actualmente, los sectores más dinámicos abarcan desde sistemas de cableado y autopartes para la industria automotriz hasta manufacturas plásticas, textiles, metalúrgicas y alimentos procesados.
Bajo las normas vigentes del Mercosur, los productos elaborados en Paraguay pueden acceder a certificados de origen que facilitan su ingreso a los mercados regionales, beneficiándose de las preferencias arancelarias establecidas dentro del bloque.
Un beneficio de doble vía
Aunque algunos sectores en Brasil observan con preocupación la migración de determinadas líneas de producción, diversos analistas sostienen que el fenómeno genera una creciente complementariedad económica entre ambos países.
Paraguay obtiene empleo formal, transferencia de conocimientos e inversión extranjera directa, mientras que las empresas brasileñas encuentran una alternativa para mejorar su competitividad internacional.
La tendencia continúa en expansión. Mientras Brasil avanza gradualmente en sus reformas estructurales, Paraguay mantiene condiciones atractivas para la inversión industrial, consolidándose como uno de los principales polos maquiladores de la región y fortaleciendo su papel dentro de las cadenas de valor del Mercosur.
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