La vida en el PAraguay en época de Don Carlos A. López
Probablemente en ningún país del mundo la vida y la propiedad han estado tan garantidas como en el Paraguay durante su gobierno.
El crimen era casi desconocido y cuando se cometía alguno era inmediatamente descubierto y castigado.
La masa del pueblo era tal vez la más feliz del mundo. Apenas tenían que trabajar para ganar su vida.
Cada familia tenía su casa o choza en terreno propio. Plantaban en pocos días el tabaco, maíz y mandioca necesarios para su propio consumo y aún esto no exigía cuidado hasta la época de cosecha.
Todas las chozas tenían su naranjal cuya fruta forma un artículo importante de consumo en el Paraguay, y también algunas vacas, lo que les evitaba en gran parte la necesidad de trabajar.
Las clases superiores vivían por supuesto más a la europea, y muchas familias poseían fortunas considerables y lo pasaban confortablemente.
Para la generalidad, la suma de la felicidad humana consistía en pasar el día a la sombra, tendidos sobre un poncho, fumando y tocando la guitarra.
Puede creerse pues que aquellos tiempos eran sumamente felices, por cuanto era todo cuanto tenían que hacer.
Los paraguayos son muy hospitalarios. Recibían a todo el que llegaba a sus puertas, conocido o desconocido con la mayor cordialidad, ofreciéndole cuanto tenían, proporcionándoles su mejor hamaca y la mejor habitación de la casa, generalmente, obsequiaban a sus huéspedes con un baile por la tarde.
Nunca esperaban recompensa, y las clases superiores se habrían creído insultadas si se les hubiera ofrecido.
Fuente: LA GUERRA DEL PARAGUAY de GEORGE THOMPSON
