Brasil e Itaipú: Un Futuro Energético en Juego
Un cambio sísmico se está gestando en el panorama energético de Brasil, amenazando con desestabilizar su tradicional acceso a energía barata y abundante. El foco de esta transformación radica en la Central Hidroeléctrica de Itaipú, un gigante de concreto y acero que durante décadas ha sido un pilar de la economía brasileña. Un reciente artículo de Plantaonews de Cuiabá Mato Grosso, Brasil, pone de relieve esta preocupante situación, alertando sobre la potencial «pérdida» de Itaipú por parte de Brasil. Esta pérdida no se manifiesta en términos de ocupación territorial, sino más bien en una sutil pero devastadora reconfiguración del mercado energético, impulsada por la ley de la oferta y la demanda en un mundo ávido de electricidad.
La clave para entender esta amenaza reside en el Tratado de Itaipú, firmado en 1973. Este acuerdo estipulaba que Brasil y Paraguay dividirían equitativamente la energía generada por la represa. Debido a que la demanda energética de Paraguay era considerablemente menor que la de Brasil, este último históricamente se benefició de una cláusula que obligaba a Paraguay a vender su excedente energético exclusivamente a Brasil, y lo que es más importante, a precio de costo, sin margen de beneficio comercial. Esta disposición permitió a Brasil mantener sus industrias operando a costos competitivos y garantizar el suministro eléctrico a sus ciudadanos durante medio siglo.
Sin embargo, el año 2023 marcó un punto de inflexión. La renegociación del Anexo C del Tratado, con nuevas directrices establecidas entre 2024 y 2026, otorgó a Paraguay una nueva libertad en el mercado energético: el derecho a vender su energía excedente en el mercado libre. Esta nueva realidad ha abierto la puerta a la entrada de un nuevo actor global: los Estados Unidos, no como una fuerza invasora, sino como un cliente de alto valor dispuesto a pagar en dólares.
El auge de la Inteligencia Artificial y el procesamiento masivo de datos ha generado una demanda exponencial de energía. Las grandes empresas tecnológicas, conocidas como «Big Techs» como Microsoft, Google y Amazon, se encuentran inmersas en una carrera por construir centros de datos cada vez más potentes. Estos centros de datos consumen cantidades ingentes de energía, requiriendo una fuente de energía constante y confiable, conocida como «potencia base». Si bien las energías renovables, como la solar y la eólica, son limpias, su intermitencia las hace inadecuadas para alimentar servidores que deben funcionar ininterrumpidamente. Es aquí donde la energía hidroeléctrica, como la generada por Itaipú, se vuelve crucial.
Paraguay, percibiendo esta oportunidad, ha transformado su país en un destino atractivo para la inversión tecnológica. Atrae a empresas multinacionales para que instalen sus centros de datos en territorio paraguayo, alimentándolos directamente con la energía que antes fluía hacia los hogares e industrias brasileñas. Este cambio ha provocado una fuga de recursos energéticos, donde la energía generada en Itaipú ahora se destina a la minería de criptomonedas y al procesamiento de IA para empresas de Silicon Valley, en lugar de abastecer a Brasil.
Las consecuencias para Brasil son inmediatas y significativas. Itaipú es responsable de aproximadamente el 20% del consumo total de energía en Brasil, siendo vital para las regiones Sur y Sureste. Al perder el acceso al excedente energético paraguayo a precios preferenciales, el Operador del Sistema Nacional (ONS) enfrenta un desafío considerable. Para compensar la energía que Paraguay ya no envía, Brasil se ve obligado a recurrir a sus plantas termoeléctricas. El problema es que estas plantas funcionan quemando combustibles fósiles, lo que no solo es perjudicial para el medio ambiente, sino también económicamente costoso. Aquí es donde el «efecto cascada» comienza a manifestarse.
