La requisa masiva realizada en la Penitenciaría local reveló un alarmante nivel de corrupción y falta de control dentro de la institución.
Lo que inicialmente comenzó como una investigación por la desaparición de armas de la armería oficial, destapó una red de privilegios y actividades ilícitas que operaban con total impunidad dentro de los pabellones más peligrosos del penal. El operativo, liderado por el Crio. Ppal. Sergio Daniel Sosa López y el agente fiscal Andrés Cantaluppi, involucró a un numeroso contingente policial que incluyó al Grupo Táctico LOBO, Antinarcóticos, Criminalística e Investigaciones. El foco de la intervención se centró en los pabellones controlados por el PCC (Primer Comando Capital), el Clan Rotela y el pabellón Milagro.
La magnitud y variedad de los artículos prohibidos encontrados durante la requisa sorprendió a los intervinientes. La escena se asemejaba más a un centro comercial que a una unidad penitenciaria, evidenciando la existencia de una estructura comercial y tecnológica operando a gran escala dentro del penal. Entre los hallazgos más destacados se encontraron:
Tecnología y Comunicaciones: La presencia de 10 enrutadores wifi y 5 aparatos de TV satelital revelan una sofisticada red de comunicaciones que permitía a los internos acceder a internet de alta velocidad y canales restringidos. Además, se confiscaron 24 teléfonos celulares y una gran cantidad de chips de diversas operadoras, junto con cableados y extensores eléctricos que alimentaban esta infraestructura clandestina. Este hallazgo sugiere una preocupante capacidad de los internos para mantener contacto con el exterior y coordinar actividades ilícitas desde sus celdas.
Estupefacientes y Alcohol: La requisa también reveló una importante cantidad de drogas, incluyendo 128 «moñitos» de cocaína listos para la venta, 117 dosis de marihuana y 4 paquetes de marihuana picada. Para la distribución y venta de estas sustancias, se encontraron 6 balanzas de precisión. Además, se decomisaron botellas de diversas marcas y procedencias, evidenciando la disponibilidad de bebidas alcohólicas dentro del penal.
Armamento y Confort: La presencia de una gran cantidad de armas blancas de fabricación casera, incluyendo puñales y machetes, representaba un peligro constante para la seguridad dentro del penal. Además, se encontraron 6 consolas de audio de alta potencia, lo que sugiere un nivel de confort y entretenimiento inaceptable para una institución penitenciaria.
A pesar de la magnitud de los hallazgos, las autoridades no confirmaron si se recuperaron las armas faltantes que originaron el operativo. Sin embargo, la evidencia encontrada plantea serias dudas sobre la complicidad o negligencia de las autoridades penitenciarias, permitiendo que los líderes de las facciones criminales operen sus redes externas desde sus celdas. La presencia de routers wifi y sistemas de TV satelital, en particular, sugiere un nivel de control e influencia inaceptable por parte de los internos.
Las sustancias prohibidas fueron puestas bajo resguardo del Departamento de Antinarcóticos, mientras que el resto de las evidencias fueron derivadas a la sede del Ministerio Público para la investigación correspondiente. Si bien el procedimiento culminó sin incidentes violentos, las revelaciones de esta requisa ponen de manifiesto la necesidad urgente de una reforma profunda del sistema penitenciario paraguayo, con medidas más estrictas de control y vigilancia para prevenir la proliferación de actividades ilícitas y garantizar la seguridad tanto dentro como fuera de las cárceles. La investigación deberá determinar el alcance de la complicidad interna que permitió la creación de esta «estructura comercial y tecnológica» dentro de la Penitenciaría de PJC y establecer las responsabilidades correspondientes.
