La trágica muerte de un bebé indígena de dos meses pone de manifiesto la crítica carencia de servicios de terapia pediátrica en la región
La trágica muerte de un bebé indígena de dos meses en Capitán Bado pone de manifiesto la crítica carencia de servicios de terapia pediátrica en la región de Amambay. Según explicó el doctor Pablo Ayala, director de la XIII Región Sanitaria, el infante falleció a causa de una neumonía avanzada y una sepsis generalizada, complicaciones agravadas por la ausencia de una unidad de terapia intensiva pediátrica en la zona. El bebé, perteneciente a la comunidad Mba’e Marangatu, había sido inicialmente llevado a un puesto de salud en Aral Moreira, Brasil, pero fue derivado al Hospital Regional de Pedro Juan Caballero debido a su nacionalidad paraguaya.
A su ingreso al hospital, el lactante presentaba un cuadro respiratorio sumamente complejo que derivó en neumonía e infección generalizada, requiriendo urgentemente terapia pediátrica. Ante la falta de este servicio especializado en la capital de Amambay, se gestionó su traslado al Hospital Nacional de Itauguá. Desafortunadamente, el bebé falleció durante el trayecto. El doctor Ayala aclaró que, si bien el Hospital Regional cuenta con una terapia neonatal operativa, esta solo atiende a recién nacidos de hasta 28 días de vida, mientras que este paciente ya era considerado pediátrico.
Otro factor que contribuyó a este lamentable desenlace fue la demora en buscar atención médica. Las autoridades sanitarias no fueron alertadas a tiempo para realizar un rescate, a pesar de contar con referentes indígenas, líderes comunitarios y ambulancias todoterreno disponibles para estos casos. El doctor Ayala señaló que las barreras culturales a menudo influyen, ya que las comunidades suelen recurrir inicialmente a remedios caseros, lo que puede complicar el cuadro respiratorio hasta volverlo irreversible.
Este caso subraya la urgente necesidad de establecer unidades de terapia pediátrica en la región de Amambay para garantizar la atención oportuna y adecuada a los niños que la requieran. Asimismo, resalta la importancia de fortalecer la comunicación y la confianza entre las comunidades indígenas y las autoridades sanitarias, fomentando la búsqueda temprana de atención médica y superando las barreras culturales que puedan dificultar el acceso a los servicios de salud. La colaboración entre líderes comunitarios, referentes indígenas y personal de salud es fundamental para prevenir futuras tragedias y proteger la salud de los niños en la región.
