Menú sin carne y ahora también sin tomate

Ante esta escalada, el Gobierno autorizó la importación tanto de carne como de tomate, con la expectativa de que una mayor oferta contribuya a frenar los precios.
La disparada de los precios de productos alimenticios básicos está golpeando cada vez más la economía de las familias paraguayas. El tema incluso fue abordado por la cúpula de la Iglesia Católica.
El monseñor Amancio Benítez, obispo de Benjamín Aceval, en su homilía durante la misa central en la Basílica de Caacupé, instó al Gobierno «a mirar a los más vulnerables en un momento en que muchos atraviesan necesidades porque todo está caro, los precios de la comida suben, el dinero ya no alcanza y mucha gente pasa hambre (…) el pueblo también quiere estar mejor», disparó el religioso.
Los precios de los alimentos subieron mucho más que la inflación total en los últimos dos años. La principal queja de la población se centra en los cortes de carne vacuna, que se encarecieron un 25% en los últimos meses.
«Ya no alcanza para comprar un kilo de carne, la gente lleva un cuarto o medio kilo como máximo», señaló Luis Ibarra, presidente de la Asociación de Almaceneros del Paraguay.
Los supermercados también registran una caída del 15% en las ventas de carne roja, especialmente en cortes de primera, según la Capasu. Los consumidores optan por alternativas más populares.
Tomate, otro golpe al bolsillo
A esto se suman las fuertes subas en el precio del tomate desde la semana pasada: la caja pasó de G. 170.000 a G. 230.000. Para el consumidor final, el kilo saltó de un promedio de G. 13.000 a G. 18.000.
Ante esta escalada, el Gobierno autorizó la importación tanto de carne como de tomate, con la expectativa de que una mayor oferta contribuya a frenar los precios.
La pérdida del poder adquisitivo es cada vez más visible en la vida cotidiana. Analistas coinciden en que el contexto de bajos salarios reales y alta informalidad afecta no solo a los trabajadores, sino también a la economía en su conjunto.
Si se tuviera en cuenta solo la suba de precios de alimentos para el cálculo del salario mínimo legal, este debería ser de G. 3,5 millones en vez de los G. 2,8 millones actuales», señalaron técnicos.
«No es inflación, es nivel alto de precios»
El ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, explicó que se debe distinguir entre inflación —suba continua de precios— y el actual escenario:
«En años pasados los alimentos subieron alrededor del 20% por año. Esa dinámica se desaceleró, pero los precios nunca bajaron, se estabilizaron en niveles muy altos. El salario mínimo, en cambio, creció de forma mucho más moderada».
El ministro agregó que el Gobierno trabaja en una alianza público-privada para mejorar la situación de precios, pero «con el sector privado y no contra él».
Al cierre del primer semestre, las tarjetas de crédito en el sistema financiero (bancos y financieras) sumaron 2,3 millones, un crecimiento interanual del 74%.
El saldo total alcanzó G. 5,2 billones (US$ 668 millones), pero el promedio de deuda por tarjeta cayó 27,2%, quedando en G. 2,23 millones. Esto refleja que muchas familias están financiando incluso los alimentos básicos.
Según el BCP
Según la última encuesta del Banco Central del Paraguay, la confianza en la economía sigue en baja, al igual que la capacidad de ahorro de las familias.
En julio, solo 18,25% de los hogares declaró tener posibilidad de ahorrar, cifra inferior al mes previo y dos puntos por debajo del mismo mes de 2024.
En otras palabras, apenas 1 de cada 4 trabajadores logra generar un colchón financiero. La principal causa: la suba de precios de alimentos, en especial de la carne.
El BCP explicó que el aumento de la carne vacuna —23% interanual— responde sobre todo a factores externos: apertura de nuevos mercados y precios internacionales elevados, lo que potenció las exportaciones.
Preocupación política
La situación generó alerta en el Ejecutivo. El propio presidente de la República pidió a las cadenas de comercialización de alimentos reducir márgenes y llevar adelante campañas de abaratamiento de precios.
