El futuro del Rector de la UNAM debe surgir del Respeto a la Ley a los Valores Universitarios
La creación de la Universidad Nacional de Amambay constituye uno de los proyectos educativos más importantes y trascendentales para el desarrollo académico, científico y social del norte del país. Sin embargo, la relevancia histórica de esta institución exige que el proceso de selección de sus futuras autoridades se realice con absoluto apego a la ley, la ética y los principios democráticos universitarios.
ELECCION DEL RECTOR DE LA UNAM
Por Prof. Dr. Osvaldo Cesar Paniagua Balbuena – Lic. Daniel Figueredo Estigarribia
La elección del futuro rector de la UNAM no puede convertirse en una disputa improvisada ni en un espacio dominado por intereses políticos, personales o sectoriales. El proceso debe regirse estrictamente por las disposiciones contenidas en la Ley N.º 4995/2013 de Educación Superior, por la ley específica de creación de la universidad y por las normativas emanadas del Consejo Nacional de Educación Superior (CONES).
La legislación paraguaya establece que, una vez sancionada y promulgada la ley de creación de una universidad nacional, corresponde inicialmente al Poder Ejecutivo la designación de un Rector Organizador. Esta figura tiene la misión de poner en funcionamiento la institución, estructurar la administración, elaborar el estatuto provisorio y sentar las bases académicas y legales necesarias para la posterior normalización universitaria.
El Rector Organizador no representa una autoridad permanente ni electiva, sino una figura transitoria encargada de construir institucionalidad y preparar las condiciones para que posteriormente la universidad pueda elegir democráticamente a sus autoridades.
Con el paso del tiempo y una vez consolidados los estamentos universitarios —docentes, estudiantes y egresados— la universidad avanza hacia la normalización institucional mediante la aprobación de su estatuto definitivo y la conformación del Consejo Superior Universitario y la Asamblea Universitaria.
En Paraguay, las universidades nacionales ya consolidadas ofrecen ejemplos claros sobre cómo debe desarrollarse este proceso democrático. Tanto en la Universidad Nacional de Asunción como en la Universidad Nacional del Este, la elección del Rector se realiza mediante una Asamblea Universitaria integrada por representantes de los tres estamentos universitarios: docentes, egresados no docentes y estudiantes.
El proceso electoral contempla la conformación de un Tribunal Electoral Independiente (TEI), encargado de organizar el cronograma electoral, oficializar las candidaturas y garantizar la transparencia del proceso. Posteriormente, los representantes electos participan de la Asamblea Universitaria para elegir al Rector y al Vicerrector.
Los mandatos rectorales en estas universidades poseen una duración de cinco años. Actualmente, en la Universidad Nacional de Asunción ejerce la rectoría la Prof. Dra. Zully Concepción Vera de Molinas para el periodo 2024-2029. En la Universidad Nacional del Este fueron electos para el periodo 2025-2030 el Ing. Agr. José De Los Santos Sánchez Martínez como Rector y el Mag. Carlos Mercado como Vicerrector.
La futura UNAM deberá seguir estos mismos principios democráticos, institucionales y participativos, evitando cualquier intento de manipulación o direccionamiento político de la universidad.
Pero además de respetar el procedimiento legal, la sociedad amambaiense exige que el futuro rector reúna condiciones académicas, éticas y humanas de altísimo nivel.
El rector de una universidad nacional debe poseer experiencia comprobada en la educación superior, con al menos diez años de trayectoria como docente universitario o catedrático. Debe demostrar conocimiento profundo sobre gestión académica, administración universitaria, investigación científica y legislación educativa.
Asimismo, debe ser una persona de reconocida solvencia moral, equilibrio emocional, sabiduría, capacidad de diálogo y liderazgo institucional. La universidad necesita una autoridad que construya consensos, promueva la excelencia académica y represente dignamente a la institución ante el país y el mundo.
Igualmente, existen condiciones éticas y legales que deben ser consideradas como incompatibilidades o prohibiciones para quienes pretendan acceder al rectorado de la UNAM.
La sociedad espera que el rector no posea antecedentes de corrupción, malversación, violencia, acoso, autoritarismo ni conductas incompatibles con la dignidad universitaria. Tampoco debería recaer la conducción de una universidad nacional en personas que respondan a intereses sectarios, económicos o políticos particulares.
Del mismo modo, numerosos sectores sostienen que la doble nacionalidad constituye una incompatibilidad ética para ejercer la rectoría de una universidad nacional paraguaya, considerando que quien dirija una institución pública de esta magnitud debe mantener un compromiso pleno, exclusivo e incuestionable con los intereses nacionales y con la soberanía educativa paraguaya.
También resulta indispensable que el futuro rector no utilice la universidad como plataforma de protagonismo político ni como instrumento de persecución ideológica. La universidad debe ser un espacio plural, libre, democrático y orientado al pensamiento crítico.
La UNAM necesita un rector que inspire confianza, unidad y respeto. Un líder académico con visión de futuro, sensibilidad social y verdadera vocación de servicio.
La creación de la Universidad Nacional de Amambay no puede ser reducida a una repartija de cargos ni a una competencia de ambiciones personales. Constituye una conquista histórica del pueblo amambaiense y una oportunidad única para elevar el nivel educativo de toda la región fronteriza.
Por ello, la ciudadanía observa atentamente este proceso y espera que las futuras autoridades actúen con responsabilidad, transparencia y absoluto respeto a la ley.
La historia juzgará no solamente la creación de la UNAM, sino también la calidad moral, intelectual y humana de quienes tengan la responsabilidad de conducir sus primeros pasos.
