El pueblo Paĩ Tavyterã se encuentra una vez más en el centro de una denuncia por presunto atropello y tala de árboles en su territorio ancestral.
La Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna (ANIVID) ha levantado la voz en nombre de la comunidad Apyka Rendy’i, evidenciando una situación que subraya la vulnerabilidad persistente de los derechos territoriales indígenas en la región.
El conflicto, según el comunicado de ANIVID, se desencadenó a partir de un intento de detención irregular del líder indígena Rosalino Suárez. Este incidente, que por sí solo ya genera preocupación sobre el respeto a los derechos humanos y la autonomía de las comunidades indígenas, escaló con la supuesta irrupción de un ciudadano brasileño, Claudinei Carvallo, en el territorio de Apyka Rendy’i. Lo alarmante de esta incursión es que habría estado acompañado por efectivos policiales de la Comisaría 5.ª de Bella Vista y maquinaria pesada. La presencia de fuerzas del orden y equipos de desmonte en tierras indígenas, bajo la premisa de una ocupación, plantea serias interrogantes sobre la legalidad y la justificación de tales acciones.
La denuncia de ANIVID destaca la tala de árboles dentro del territorio indígena como una de las consecuencias más tangibles y perjudiciales de esta incursión. Este acto no solo representa un daño ambiental directo a un ecosistema vital, sino que, lo que es más importante, constituye una flagrante vulneración de los derechos de la comunidad Apyka Rendy’i sobre sus tierras ancestrales. Para los pueblos indígenas, el territorio no es meramente una propiedad; es la base de su identidad cultural, espiritual y material. La destrucción de sus bosques impacta directamente en sus formas de vida, sus tradiciones y su soberanía.
La ANIVID ha sido enfática al responsabilizar a las autoridades policiales, judiciales y al Estado paraguayo por cualquier posible acto de violencia que pudiera derivarse de esta situación. Esta advertencia subraya la urgencia de una intervención estatal que garantice la seguridad y los derechos de los miembros de la comunidad Apyka Rendy’i. La solicitud de retiro inmediato de la comitiva policial y de las maquinarias del lugar es un llamado a la acción para desescalar el conflicto y evitar un mayor deterioro de la situación.
Finalmente, la reafirmación de que los pueblos indígenas continuarán defendiendo sus territorios, sus bosques y su derecho a una vida digna es un mensaje poderoso y resonante. Este incidente en Amambay no es un caso aislado, sino que se enmarca en una lucha más amplia que los pueblos indígenas de Paraguay y de toda América Latina han librado durante siglos para proteger sus tierras, sus culturas y su autonomía. La denuncia de ANIVID no solo busca justicia para la comunidad Apyka Rendy’i, sino que también sirve como un recordatorio contundente de la necesidad imperativa de respetar y garantizar los derechos de los pueblos indígenas, reconocidos tanto en la legislación nacional como en tratados internacionales.
