Amambay Ante Una Decisión Histórica: ¿Continuidad O Cambio?
Mañana No Se Vota Solamente Por Un Intendente. Se Decide Qué Modelo De Poder Queremos Para Pedro Juan Caballero
Por Pedro Juan Digital
Mañana, domingo 4 de octubre, miles de ciudadanos de Pedro Juan Caballero acudirán a las urnas para elegir a quien tendrá la responsabilidad de administrar la Municipalidad durante el período 2026–2031.
Pero detrás de la elección de un nombre existe una cuestión mucho más profunda:
¿Queremos continuar por el mismo camino o estamos dispuestos a abrir una nueva etapa?
Esta pregunta no pertenece a ningún partido político.
Pertenece a cada ciudadano.
Durante más de dos décadas, la familia Acevedo ha mantenido una presencia extraordinariamente importante en la vida política de Amambay. José Carlos Acevedo llegó a la Intendencia en 2006 y posteriormente Ronald Acevedo ejerció la Gobernación y la Intendencia de Pedro Juan Caballero, entre otros espacios políticos ocupados por integrantes de la familia. La prensa regional ha documentado esta prolongada presencia política.
Reconocer este hecho histórico no significa afirmar que todo lo realizado durante esos años haya sido negativo.
Tampoco significa desconocer obras, aciertos o experiencias que puedan ser reivindicados.
Pero una democracia saludable necesita hacerse periódicamente una pregunta incómoda:
¿Puede una sociedad acostumbrarse demasiado tiempo a que el poder permanezca en las mismas manos?
EL PODER NECESITA ALTERNANCIA
La democracia no consiste solamente en votar.
También consiste en permitir que el ciudadano pueda cambiar de gobernantes.
La alternancia no debe ser entendida como una venganza contra quien gobernó.
Tampoco significa destruir todo lo que hizo una administración anterior.
Significa algo mucho más sencillo:
nadie debe considerar que el poder le pertenece para siempre.
Una administración nueva puede conservar aquello que funciona, corregir aquello que no funciona y comenzar aquello que nunca se hizo.
Eso es democracia.
Eso es renovación.
Eso es alternancia.
“EL PODER TIENDE A CORROMPER…”
Hace más de un siglo, el historiador británico John Emerich Edward Dalberg-Acton, conocido como Lord Acton, escribió en una carta de 1887 una frase que atravesó generaciones:
“El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente.”
Acton no estaba hablando de Pedro Juan Caballero.
Estaba formulando una advertencia universal sobre la naturaleza del poder.
Y precisamente por eso su pensamiento continúa siendo vigente.
Cuanto mayor es la concentración del poder, mayor debe ser la vigilancia ciudadana.
Cuanto más tiempo permanece un mismo grupo político alrededor de las instituciones, mayor debe ser la exigencia de transparencia, rendición de cuentas y control ciudadano.
No porque quienes gobiernan sean necesariamente corruptos.
Sino porque ningún gobernante debe estar por encima del escrutinio ciudadano.
El propio Acton advertía contra la idea de que el cargo pudiera convertir automáticamente a quien lo ocupa en una persona incuestionable.
PEDRO JUAN CABALLERO NO DEBE TENER MIEDO AL CAMBIO
Por OSVALDO CESAR PANIAGUA BALBUENA
Hay ciudadanos que tienen miedo al cambio.
Es comprensible.
Cambiar significa abandonar una estructura conocida y abrirse a una posibilidad diferente.
Pero también hay que hacerse otra pregunta:
¿Qué puede ocurrirle a una sociedad que tiene miedo de cambiar simplemente porque siempre ha conocido la misma estructura de poder?
El miedo no debería decidir una elección.
Tampoco debería hacerlo la costumbre.
Mucho menos una amistad, un favor recibido, una presión política o una promesa personal.
El voto debe ser una decisión libre.
Y debe ser una decisión inteligente.
NO SE TRATA DE CAMBIAR POR CAMBIAR
Pedro Juan Digital tampoco propone una idea ingenua:
“todo lo nuevo es bueno y todo lo anterior es malo”.
Eso sería tan equivocado como afirmar lo contrario.
Un candidato nuevo puede fracasar.
Un candidato con experiencia puede gobernar bien.
La juventud no garantiza capacidad.
La experiencia tampoco garantiza resultados.
Por eso el ciudadano debe preguntar:
¿Qué proyecto tiene cada candidato?
¿Quiénes integrarán su equipo?
¿Cómo administrará el presupuesto municipal?
¿Qué hará con las calles?
¿Qué hará con los barrios?
¿Qué propone para el comercio?
¿Qué hará por los jóvenes?
¿Qué política tendrá para la transparencia?
¿Cómo contratará funcionarios?
¿Cómo rendirá cuentas?
¿Qué compromisos concretos está dispuesto a asumir ante la ciudadanía?
MAÑANA NO DEBEMOS VOTAR CON MIEDO
Debemos votar con conciencia.
Debemos votar sin presiones.
Debemos votar sin fanatismo.
Debemos votar sin dejarnos llevar únicamente por una bandera partidaria.
Y, sobre todo, debemos entender que ninguna familia, ningún partido y ningún grupo político es dueño de una ciudad.
Pedro Juan Caballero pertenece a sus ciudadanos.
La Municipalidad pertenece a la ciudadanía.
El dinero público pertenece a la gente.
Y el poder político, en una democracia, solamente es un mandato temporal otorgado por los electores.
EL VOTO ES EL VERDADERO PODER DEL CIUDADANO
Mañana nadie debería preguntarse solamente:
“¿A quién conozco?”
Debería preguntarse:
“¿Quién puede ofrecerle a Pedro Juan Caballero una administración más transparente, más eficiente y más orientada al futuro?”
Nadie debería votar por miedo a que algo cambie.
Pero tampoco debería votar por el cambio simplemente porque sea cambio.
Debe votar después de pensar.
Después de comparar.
Después de escuchar.
Después de recordar.
Después de preguntarse qué ciudad quiere para sus hijos durante los próximos cinco años.
Porque mañana no solamente se elegirá una persona.
Se decidirá si Pedro Juan Caballero quiere continuidad, renovación o una combinación de ambas.
Y esa decisión no corresponde a una familia.
No corresponde a un partido.
No corresponde a un medio de comunicación.
Corresponde exclusivamente al pueblo.
Que cada ciudadano vote libremente.
Que cada ciudadano vote informado.
Que cada ciudadano vote sin miedo.
Y que, cualquiera sea el resultado, la nueva administración recuerde desde el primer día una verdad fundamental:
EL PODER NO ES PROPIEDAD. ES UN PRÉSTAMO TEMPORAL DE LA CIUDADANÍA.
