Aristóteles, pensador griego, sobre la familia: «No se fortalece evitando los conflictos, sino aprendiendo a resolverlos sin perder el respeto»
El famoso filósofo dejó una cita que trascendió durante los siglos
Aristóteles fue uno de los filósofos que más ha influenciado durante toda la historia de la humanidad gracias a sus enseñanzas y el cambio de mentalidad que hizo experimentar a toda la sociedad de la Antigua Grecia.
Nació en el 384 a.C. en el seno de una familia con mucho poder, ya que su padre fue uno de los médicos más prestigiosos de su zona. Gozó de una educación privilegiada y a los 20 años ya se mudó desde la actual Macedonia hasta Atenas para estudiar en la Academia de Platón, en la que terminó siendo maestro de los alumnos que acudían.
Su gran referencia filosófica fue Platón. Eso sí, él dio un paso más y evolucionó sus pensamientos al alejarse del idealismo y abogar por ideas de corte empírico.
Además, Aristóteles fue un verdadero polímata. No solo escribió sobre pensamiento y ética, sino que también dominó campos como la física, la biología, la política e incluso la literatura poética. Fue tutor de Alejandro Magno y escribió obras que trascendieron a lo largo de la historia.
Aristóteles fue el autor de ‘Ética a Nicómaco’
El famoso pensador escribió ‘Ética a Nicómaco’, donde plasmó cómo era su pensamiento y todos sus valores. Habló sobre conceptos tan amplios como la felicidad, el sentido de la vida y quiso detallar aspectos importantes de la vida en familia.
Entre sus citas más recordadas sobre la familia, hay una que resalta sobre las demás: «La familia no se fortalece evitando los conflictos, sino aprendiendo a resolverlos sin perder el respeto».
Esta reflexión muestra a la perfección el pensamiento de Aristóteles en cuanto a los seres queridos de una persona. Él sentía que el vínculo familiar se construye gracias al respeto entre todas las partes. Al final, lo que mantiene unida a una familia es la educación y los valores comunes, por lo que no deben quebrantarse ni en las peores discusiones.
Gracias a sus obras y a sus tareas divulgativas, consiguió transmitir a la ‘polis’ virtudes como el sentido de la justicia, el respeto o la honestidad dentro de la familia y la sociedad.
Más de dos milenios después de la existencia de Aristóteles, su frase todavía merece ser recordada al encontrarnos en una sociedad que, en ocasiones, no tiene en cuenta sus vínculos más cercanos y se centra más en la superficialidad y en la imagen que dan al exterior.
