«Cuando la nota se compra en casa del maestro, el futuro del país se devalúa en el aula».
EL NEGOCIO DE LA MEDIOCRIDAD: LA ROSCA DE LAS CLASES PARTICULARES QUE SUCRESTRÓ LA EDUCACIÓN EN PEDRO JUAN CABALLERO
EDUCACION EN PEDRO JUAN CABALLERO III
Por: Osvaldo Cesar Paniagua Balbuena
Un secreto a voces, un esquema perverso y una práctica diaria que destruye la meritocracia escolar opera con total impunidad en las narices de la Supervisión de Educación de Amambay. En Pedro Juan Caballero, el derecho a una educación justa y de calidad ha sido transformado por un sector de docentes en un lucrativo negocio privado, donde las calificaciones ya no se ganan estudiando, sino pagando.
El modus operandi es tan sistemático como descarado. Profesores de escuelas, colegios y universidades oficiales dictan clases particulares pagadas en sus propios domicilios a sus mismos alumnos del aula regular. No se trata de un refuerzo pedagógico genuino; se trata de un esquema de coacción y contubernio, un acto de maquillaje de enseñanzas. Quienes pagan las altas sumas exigidas reciben, mediante «profesores amigos» o de mano directa del docente, los ítems y cuestionarios idénticos del próximo examen oficial.
El resultado de esta ecuación es devastador: el estudiante que paga, aprueba con notas sobresalientes sin haber aprendido nada. El alumno brillante, pero de escasos recursos que no puede costear el peaje económico de estas tutorías clandestinas, es relegado, discriminado y castigado con calificaciones manipuladas. Se institucionaliza así la desigualdad y se fabrica una alarmante mediocridad académica que hipoteca el futuro de los jóvenes y de toda la región.
El blindaje de la impunidad y la persecución al docente ético
¿Por qué nadie frena este atropello? La respuesta radica en la estructura de una «rosca» institucional profundamente enquistada. La Supervisión de Educación, cuya función principal por ley es controlar, fiscalizar y sancionar de forma obligatoria este flagrante conflicto de intereses, opta por mirar hacia otro lado. La inacción de las autoridades locales alimenta el círculo vicioso.
Pero el problema va más allá de la omisión. Existe un sistema de terror laboral y venganza institucional. Los directivos que forman parte de este entramado protegen el esquema persiguiendo a los docentes honestos. Aquellos educadores con principios que intentan combatir esta malsana práctica o se niegan a ser cómplices de la farsa, sufren represalias inmediatas: son marginados, hostigados y, en el caso de los contratados, no se les renueva el vínculo laboral. La mafia educativa local prefiere la sumisión económica antes que la excelencia académica.
Vías de escape: la intervención que debe venir de Central
Dado que los canales de denuncia locales en Pedro Juan Caballero parecen estar viciados por el amiguismo y la complicidad, la única salida para salvar la educación de la zona es saltar el cerco regional, porque de hecho deberían de intervenir ya hace tiempo y hay formas de auditar desde afuera visitando a una muestra aleatoria de alumnos de distintas instituciones para indagar y confirmar estas prácticas o mismo yendo a las salas de clases en horas que se están y revisar los cuadernos y comparar con los programas de las materias o en el día marcado para el examen de Matemáticas se ordena cambiar minutos antes los temas de exámenes de esa materia.
Desde la capital, la Dirección General de Transparencia y Anticorrupción del MEC y la propia Contraloría General de la República mantienen abiertos portales digitales para recibir denuncias ciudadanas bajo estricto anonimato. La ley tipifica esta venta de exámenes y manipulación de notas no solo como una falta administrativa gravísima que amerita la destitución inmediata del docente y la sanción al director por omisión, sino también como delitos penales de cohecho pasivo (coima) y tráfico de influencias.
Pedro Juan Caballero y sus jóvenes no pueden seguir siendo víctimas de una fábrica de profesionales mediocres diseñada para llenar los bolsillos de unos pocos. Romper el silencio mediante la denuncia digital directa a Asunción y la visibilización en los medios es el primer paso urgente para desmantelar la rosca que le está robando el futuro al Amambay.
