La Guerra de la Triple Alianza
LA GUERRA QUE MARCÓ PARA SIEMPRE AL PARAGUAY
Una serie de artículos para volver a mirar nuestra historia, comprender nuestro presente y pensar nuestro futuro
Por Osvaldo César Paniagua Balbuena
Serie especial para Pedro Juan Digital





Hay capítulos de la historia que no pueden quedar sepultados bajo el polvo de los años.
Hay acontecimientos que deben ser recordados, estudiados y discutidos por cada nueva generación, porque sus consecuencias no desaparecen cuando dejan de sonar los cañones.
La Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay es uno de ellos.
A partir de hoy, Pedro Juan Digital inicia una serie de artículos destinada a recorrer, paso a paso, uno de los episodios más dramáticos, dolorosos y controvertidos de la historia de nuestro país.
No pretendemos escribir una historia para alimentar el odio contra nuestros vecinos.
Tampoco pretendemos convertir la memoria en una herramienta de confrontación.
Pretendemos algo mucho más importante: recordar.
Recordar quiénes éramos antes de 1864.
Recordar cómo se fue construyendo el conflicto.
Conocer los intereses políticos, económicos, territoriales y estratégicos que estaban en juego.
Analizar el papel de Brasil, Argentina y Uruguay.
Estudiar las decisiones de los gobernantes paraguayos.
Revisar el Tratado Secreto de la Triple Alianza.
Comprender las grandes batallas y la resistencia paraguaya.
Y, finalmente, mirar las consecuencias de aquella guerra sobre una nación que quedó prácticamente destruida.
Pero hay una razón adicional para hacerlo precisamente ahora.
En nuestros días, la Guerra de la Triple Alianza ha vuelto a ser objeto de declaraciones y controversias políticas. Y cuando los acontecimientos de hace más de 160 años vuelven a aparecer en el debate público, los paraguayos tenemos la obligación de volver a nuestras fuentes y preguntarnos qué ocurrió realmente.
Porque una nación que desconoce su historia corre el riesgo de permitir que otros la cuenten por ella.
NO ES UNA HISTORIA DE ODIO
Quiero dejarlo claramente establecido desde el comienzo:
No confundiremos a los pueblos con los gobiernos que alguna vez los representaron.
El brasileño de hoy no es responsable de las decisiones del Imperio del Brasil de 1864.
El argentino de hoy no es responsable de las decisiones del gobierno de Mitre.
El uruguayo de hoy no es responsable de las decisiones de quienes gobernaban su país durante aquella guerra.
Pero tampoco nosotros, los paraguayos, tenemos por qué renunciar a nuestra memoria para evitar incomodar a nadie.
Recordar no es odiar.
Recordar es conocer.
Y conocer es la primera condición para defender nuestra soberanía, nuestra identidad y nuestro derecho a construir nuestro propio destino.
ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA
Durante generaciones hemos escuchado distintas versiones sobre aquella guerra.
Algunas presentan al Paraguay como una víctima absoluta.
Otras lo presentan como único responsable de la tragedia.
Algunas sostienen que detrás de la Triple Alianza existieron poderosos intereses económicos internacionales.
Otras consideran que las causas fundamentales estuvieron en los conflictos políticos y territoriales de la propia región.
La historia académica demuestra que el conflicto es mucho más complejo.
Por eso esta serie buscará separar la pasión patriótica de la afirmación sin fundamento.
Cuando existan documentos, los mostraremos.
Cuando existan distintas interpretaciones de los historiadores, las señalaremos.
Cuando una afirmación sea discutida, lo diremos.
Porque defender al Paraguay no significa inventar su historia.
Significa tener el coraje de conocerla completa.
UNA HISTORIA PARA EL PARAGUAY DEL PRESENTE
Y quizás este sea el punto más importante.
No vamos a mirar solamente hacia 1864.
Vamos a mirar también hacia el Paraguay de hoy.
Un Paraguay que vuelve a crecer.
Un Paraguay que atrae inversiones.
Un Paraguay que busca fortalecer su industria, su producción, su infraestructura y su posición estratégica en Sudamérica.
Un Paraguay que, como hace más de un siglo y medio, sigue teniendo frente a sí el desafío de convivir con vecinos mucho más grandes y poderosos.
Por eso la historia no debe ser simplemente un recuerdo.
Debe convertirse en una enseñanza.
Porque la soberanía no se defiende solamente con discursos.
Se defiende con educación.
Con instituciones fuertes.
Con una economía sólida.
Con producción.
Con conocimiento.
Con diplomacia inteligente.
Y, sobre todo, con una ciudadanía que conozca profundamente la historia de su propia nación.
DESDE HOY, ABRIMOS LAS PÁGINAS DE UNA HISTORIA QUE TODAVÍA DUELE.
Durante las próximas semanas recorreremos juntos aquel camino:
el Paraguay anterior a la guerra, las causas del conflicto, la diplomacia, la Triple Alianza, las grandes batallas, Cerro Corá, la destrucción del país y las consecuencias que todavía forman parte de nuestra realidad.
No será una historia para despertar odio.
Será una historia para despertar conciencia.
Porque los pueblos que olvidan su pasado terminan perdiendo parte de su identidad.
Y porque nosotros creemos que ha llegado el momento de volver a mirar nuestra historia de frente.
Sin miedo.
Sin complejos.
Sin odio.
Pero también sin olvidar.
PARAGUAY NO PUEDE OLVIDAR.