Paraguay blinda sus fronteras para evitar el ingreso de una enfermedad porcina de alta mortalidad
El Senacsa intensifica la vigilancia en los puntos de ingreso al país y recuerda que está prohibido introducir en los equipajes carne y derivados de cerdo. La medida busca preservar el estatus sanitario de Paraguay frente a la peste porcina, una enfermedad que puede provocar una mortalidad cercana al 100% en los animales afectados.
Paraguay reforzó sus controles sanitarios para mantener fuera del territorio nacional una de las principales amenazas para la producción porcina: la peste porcina africana (PPA). La enfermedad, que afecta exclusivamente a cerdos domésticos y jabalíes, puede generar elevadas tasas de mortalidad y provocar fuertes pérdidas económicas en los países donde ingresa.

El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) mantiene una estrategia de vigilancia que comprende aeropuertos, puertos y puestos fronterizos, considerados las primeras barreras para evitar la introducción del virus. El objetivo es preservar el estatus sanitario de Paraguay, que actualmente se mantiene libre de esta enfermedad.
Una de las principales advertencias está dirigida a los viajeros. Las autoridades sanitarias establecen que quienes ingresen o regresen al país no deben traer en sus equipajes productos o derivados de cerdo, incluso si se encuentran procesados, envasados comercialmente o cuentan con etiquetas de origen. La restricción busca cortar una de las posibles vías de ingreso del virus.
El riesgo no se limita al movimiento de animales vivos. Productos porcinos contaminados pueden convertirse en una fuente de infección cuando son utilizados como alimento para cerdos, particularmente mediante prácticas de alimentación con desperdicios. El virus puede transmitirse entre animales y extenderse rápidamente dentro de una población susceptible.
La amenaza adquiere una dimensión económica por las consecuencias que tendría la aparición de un foco en Paraguay. La peste porcina puede generar pérdidas por la muerte o sacrificio de animales, inmovilización de establecimientos y restricciones comerciales, además del cierre de mercados para animales vivos, carne fresca y determinados productos porcinos.
La experiencia internacional demuestra por qué la prevención constituye la principal herramienta. Ante la detección de brotes de PPA en España a finales de 2025, Paraguay llegó a prohibir temporalmente la importación de cerdos vivos y productos y subproductos porcinos provenientes de ese país. La decisión respondió a la necesidad de evitar que el virus ingresara mediante el comercio internacional.
A diferencia de otras enfermedades que pueden afectar a las personas, la PPA no es una zoonosis y no representa un riesgo directo para la salud humana. El problema es estrictamente sanitario y productivo: el virus afecta a los porcinos y puede ocasionar un impacto considerable sobre toda la cadena de producción.
Paraguay viene fortaleciendo desde hace años sus capacidades de prevención y diagnóstico. El Senacsa trabaja en vigilancia epidemiológica, control de movimientos y fortalecimiento de sus capacidades laboratoriales, mientras desarrolla programas específicos para sostener el estatus sanitario del país.
La protección adquiere mayor importancia a medida que la producción porcina paraguaya gana espacio dentro de la economía agropecuaria y amplía su participación en los mercados internacionales. Mantenerse libre de enfermedades de alto impacto constituye una ventaja comercial que puede determinar el acceso o cierre de mercados.
Por eso, las restricciones sobre lo que ingresa en un equipaje no deben interpretarse como una medida menor. Un producto porcino introducido informalmente puede convertirse en un riesgo para toda una cadena productiva, especialmente si termina en contacto con animales.
La estrategia sanitaria paraguaya se apoya, en última instancia, en la prevención. Mientras el país conserve su condición de territorio libre de la enfermedad, podrá proteger su producción, sostener sus mercados y evitar los enormes costos que implicaría enfrentar un brote. En materia de sanidad animal, mantener el virus fuera sigue siendo mucho menos costoso que combatirlo una vez instalado.