Ponta Porã: EE. UU. Aconseja a sus ciudadanos no viajar a esa ciudad debido a riesgos de mucha delincuencia, secuestros y base organizaciones criminales.
Recientemente, el Gobierno de Estados Unidos emitió una severa advertencia de viaje para sus ciudadanos, elevando a nivel 4 –el máximo grado de alerta– las zonas fronterizas de Brasil que se extienden hasta 160 kilómetros de las fronteras terrestres del país. Esta medida incluye la frontera con Paraguay y, por ende, a varias ciudades del estado de Mato Grosso do Sul, entre ellas Ponta Porã, Corumbá, Ladário, Bela Vista, Porto Murtinho y Mundo Novo. La recomendación es clara y contundente: no viajar a estas localidades debido a riesgos asociados con la delincuencia, secuestros y la presencia de organizaciones criminales.
La alerta estadounidense no se limita a estas zonas fronterizas, sino que también desaconseja visitar asentamientos informales, conocidos como favelas, villas o comunidades, por el alto índice de delincuencia. Se enfatiza que los delitos violentos, como asesinatos, robos a mano armada y robos de vehículos, pueden ocurrir tanto de día como de noche en áreas urbanas. Además, se advierte sobre la extendida presencia de pandillas y organizaciones criminales, muchas de ellas vinculadas al tráfico de drogas. Un detalle perturbador que subraya la advertencia es el método utilizado en algunos asaltos, especialmente en Río de Janeiro, donde se han reportado casos de víctimas drogadas con bebidas adulteradas para luego ser despojadas de sus pertenencias. De igual manera, se alerta sobre delincuentes que contactan a extranjeros a través de aplicaciones de citas o en bares con el mismo propósito.
Esta drástica advertencia ha generado diversas reacciones en las ciudades brasileñas afectadas. El intendente de Ponta Porã, Eduardo Campos (PSDB), calificó la medida como una “exageración flagrante”, argumentando que la imagen proyectada no coincide con la realidad de su ciudad. Campos describió Ponta Porã como una localidad con una «atmósfera absolutamente tranquila» y afirmó que no considera necesario que el gobierno municipal adopte medidas específicas, ya que la vida en la ciudad continuará con normalidad.
Por otro lado, en Corumbá, el intendente Gabriel Alves de Oliveira (PSB) adoptó una postura más matizada. Si bien reconoció que la zona fronteriza enfrenta problemas de seguridad, hizo un llamado a no estigmatizar a toda la ciudad por esta situación. Alves de Oliveira destacó la naturaleza inherente de las fronteras, que exigen una atención constante debido a la actuación de organizaciones criminales y los delitos transnacionales. Sin embargo, enfatizó que Corumbá mantiene una vida cotidiana normal, recibe turistas y goza de una rica relación cultural y económica con Bolivia. Abogó por un esfuerzo conjunto entre las fuerzas de seguridad municipales, estatales y federales, así como una mayor inversión en tecnología, inteligencia y estructura para abordar los desafíos de seguridad.
La advertencia de EE. UU. surge en un contexto donde las autoridades brasileñas investigan una creciente disputa territorial entre organizaciones criminales en Mato Grosso do Sul, con enfrentamientos entre el PCC (Primer Comando de la Capital) y el Comando Vermelho. Un trágico ejemplo de esta escalada es el asesinato del policía militar Marcelo Pimenta da Silva en Corumbá, un crimen que la propia Policía Militar vincula a disputas entre traficantes.
En definitiva, la alerta de viaje de EE. UU. pone de manifiesto la complejidad de la situación de seguridad en las zonas fronterizas de Brasil. Mientras que algunos líderes locales defienden la normalidad y la tranquilidad de sus ciudades, otros reconocen la existencia de problemas que requieren atención y cooperación. La tensión entre la percepción local y la advertencia internacional resalta la necesidad de un diálogo abierto y estrategias coordinadas para garantizar la seguridad de residentes y visitantes por igual.
