Renunció a la APROAM pero continúa utilizando el nombre de la asociación para solicitar fondos
La situación que rodea al Ing. Ulise Arias y su relación con la APROAM (Asociación de Profesionales para el Desarrollo del Departamento del Amambay) ha generado controversia y preocupación dentro de la comunidad profesional. Fuentes indican que, a pesar de su renuncia a la Comisión Directiva, el Ing. Arias ha continuado utilizando el nombre de la asociación para solicitar fondos, específicamente a un gremio ganadero en Pedro Juan Caballero.
Según un comunicado emitido por la APROAM, la asociación ha elegido al ingeniero Raúl Antonio Cantaluppi como su nuevo presidente en una Asamblea General Extraordinaria. La actual Comisión Directiva, bajo el liderazgo del Ing. Cantaluppi, está enfocada en la creación de la Universidad Nacional del Amambay (UNAM). En el mismo comunicado, la APROAM aclara que el Ing. Ulise Arias Bazán ya no forma parte de la Comisión Directiva ni es miembro de la asociación, habiendo presentado su renuncia.
La APROAM ha desautorizado explícitamente al Ing. Arias para representarlos o solicitar dinero, donaciones u otras formas de colaboración en su nombre. Esta medida se toma en respuesta a lo que la asociación describe como la persistencia del Ing. Arias en sus acciones, a pesar de su desvinculación formal. Miembros de la asociación han expresado su inquietud ante lo que consideran un comportamiento continuo e inapropiado por parte del ex-presidente.
Las acusaciones detallan que, además de seguir solicitando dinero, el Ing. Arias no habría rendido cuentas de su gestión anterior y habría incumplido con la Comisión Directiva. Se señala también que continúa utilizando el nombre de la asociación y sus materiales, lo cual ha sido calificado de «terrible» y «criminal» por algunos miembros.
Este escenario pone de manifiesto la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas dentro de las organizaciones profesionales. La desautorización pública por parte de la APROAM busca proteger la integridad y la reputación de la asociación, asegurando que solo los miembros autorizados actúen en su nombre. La situación resalta la necesidad de claridad en los procesos de transición de liderazgo y en la comunicación interna y externa para evitar confusiones y posibles abusos.

