Hace 90 años repatriaron los restos del Mariscal Francisco Solano López a Concepción
La repatriación de los restos del Mariscal Francisco Solano López a Concepción en octubre de 1936 constituyó un acontecimiento de profunda resonancia histórica y emocional para el Paraguay. Lejos de ser un mero traslado de restos mortales, este acto se erigió como un tributo a la memoria, un reconocimiento al sacrificio y una reafirmación de la identidad nacional en un momento crucial de su devenir. La emotiva llegada fue un crisol donde se fusionaron el pasado y el presente, la gesta heroica de la Guerra Grande con las cicatrices aún frescas de la Guerra del Chaco, y el espíritu indomable de un pueblo que se negaba a olvidar a sus héroes.
La comitiva que recibió los restos en Concepción no era una congregación cualquiera; estaba conformada por veteranos y residentas de 1870, figuras legendarias que habían sobrevivido a la vorágine de la Guerra de la Triple Alianza. Entre ellos destacaba la imponente figura de don Manuel Antonio Gamarra, cuya presencia, erguida y serena, simbolizaba la conexión viviente entre dos épocas. Estos hombres y mujeres, que en su juventud empuñaron armas en defensa de la patria, ahora se unían a los veteranos del Chaco, forjando un puente intergeneracional de heroísmo y compromiso. La solemnidad de la recepción no solo honraba al Mariscal, sino que también reconocía la pervivencia del espíritu patriótico en el corazón de cada paraguayo.
El velatorio de los restos en la Mansión Irigoyen, propiedad de don Romualdo Irigoyen, añadió una capa más de significado a este ya de por sí trascendente evento. Don Romualdo no era un anfitrión cualquiera; su familia había sufrido una tragedia indecible en 1869, masacrada en Tacuatí y Horqueta por el temible «Toro Picha’i». Su decisión de velar al Mariscal en su hogar no solo representaba un acto de generosidad, sino también una profunda muestra de reconciliación y de superación del dolor personal en aras de un bien mayor. Su compromiso con la causa nacional trascendió la guerra, asumiendo los cuantiosos gastos de las expediciones a Cerro Corá y el traslado de los restos a Asunción, demostrando una lealtad inquebrantable a la memoria del líder y a la historia de su país.
La llegada de los restos a la capital y su velatorio en el Palacio del Mariscal, antes de su depósito final en el Panteón de los Héroes, fue un acto de estado que selló el reconocimiento oficial. El Coronel Rafael Franco, entonces Presidente de la República, encabezó esta ceremonia, simbolizando la unidad nacional en torno a la figura de Solano López. Este evento no solo consolidó el lugar del Mariscal en el imaginario colectivo paraguayo, sino que también reafirmó el profundo respeto y la devoción de una nación hacia un líder cuyo sacrificio había marcado de manera indeleble el curso de su historia.
La figura de don Manuel Antonio Gamarra, el veterano que lideró la comitiva en Concepción, encapsula la esencia del heroísmo y la resiliencia paraguaya. A pesar de su avanzada edad y del doloroso sacrificio de su hijo Pastor en la Batalla de Nanawa en 1933, don Manuel no dudó en ofrecerse nuevamente a empuñar la espada, esta vez en defensa de la patria contra Bolivia. Su valentía y determinación, forjadas en la fragua de la Guerra Grande, perduraron a lo largo de su vida, sirviendo como un ejemplo inspirador para las nuevas generaciones. Varias veces presidente de la Corporación Municipal de Concepción, don Manuel Antonio Gamarra falleció el 3 de julio de 1939, a la venerable edad de 92 años, dejando un legado imborrable de honor, compromiso y servicio a la nación paraguaya. Su vida, marcada por el heroísmo y una intachable trayectoria en la vida pública, se erige como un faro de la historia de Concepción y de todo el Paraguay.
Texto: Abg. Porfirio Báez.
Fotografías y fuentes: Archivo Histórico de Concepción / Asociación Cultural de la Villa Real. // Mansión Irigoyen. Veteranos y residentas en el recibimiento de los restos del Mariscal López. Retratos de Romualdo Irigoyen, Manuel Gamarra (junto con su Sra. Teodocia Bogado).





